La lengua que hablamos

La lengua que hablamos

El lenguaje es una construcción social, colectiva y acumulativa. Cada lengua hablada en la actualidad es fruto de la evolución dada durante milenios, llevada adelante por sus hablantes, algunas veces de forma voluntaria y otras no. Ninguna lengua se ha generado espontáneamente, por el contrario ha sido (y es) la culminación de las interacciones sociales, y por ende culturales.

Es importante que tengamos esto en mente al momento de hablar sobre lenguaje inclusivo o lenguaje con perspectiva de género, de lo contrario podría caerse en la errónea idea que esto es sólo una moda pasajera, una forma incorrecta y agramatical de expresión o un mero capricho. Tiene que ver con la identificación de que nuestro lenguaje, en su construcción, discrimina e invisibiliza a mujeres e identidades de género que no se reconocen con el uso del genérico masculino como generalizador o universal. Es por esto que, progresivamente, estamos incorporando el lenguaje inclusivo en nuestra comunicación, apostando a que en el futuro esta forma de expresión cambiará los modos en que percibimos la realidad, contribuyendo a construir otras formas más respetuosas de vincularnos y un abanico más amplio de proyecciones futuras para las nuevas generaciones.

En nuestro sitio web hemos utilizado el uso de sustantivos colectivos (“el estudiantado”) o construcciones sustantivas colectivas (“el grupo de estudiantes”) en lugar de usar el masculino como generalizador (“los estudiantes”). También, optamos por recurrir a un uso binario en los sustantivos individuales (“delegadas y delegados”) en lugar de sólo el masculino (“delegados”). En este caso, decidimos no utilizar formulaciones como “delegades”, sabiendo que son más inclusivas, al tener en cuenta identidades no binarias, y no priorizar la definición de género en lo que queremos decir. La decisión de no usar esta forma (todavía) remite a una adecuación al registro formal que en muchas instancias se exige a nuestro trabajo.

Todo esto partiendo de que, como institución, revalorizamos el poder del diálogo, del entendimiento mutuo y del respeto. Es por ello que si bien incentivamos a reflexionar sobre el uso del género gramatical masculino como generalizador que incluya a personas que no se identifiquen con él, no por ello estableceremos un juicio valorativo, sea positivo o negativo, sobre nadie. En ningún momento buscaremos obligar a nadie a usar lenguaje inclusivo. Nuestra tarea como educadores no es condicionar o juzgar sino despertar el espíritu crítico y fomentar el diálogo y el respeto entre cada una de las personas que pasan por nuestras actividades. Entendemos que esto no forma parte de la currícula escolar, pero es parte de lo que incluye nuestra propuesta educativa, que excede en sí lo que se propone en la Educación Formal. Se trata de una apuesta político-pedagógica que critica prácticas naturalizadas, en el marco de su popularización como práctica colectiva, en pos de ofrecer oportunidad para las juventudes de visibilizar posibles formas de ser y habitar en el mundo, hasta ahora invisibilizadas, potenciando así su participación en el presente, sus aprendizajes y en consecuencia su proyección a futuro.

Les invitamos a leer la guía completa que elaboramos desde MiNU, para reflexionar sobre el tema, clarificar los puntos de vista, y poder así expresarnos más conscientemente: Guía sobre Lenguaje Inclusivo



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